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Wolves 0-0 Leicester | Soporífero partido en el Molineux Stadium

Los dos equipos llegaban a esta jornada 23 con objetivos totalmente distintos. Los Wolves viven un momento de cierta apatía, pues con sólo 27 puntos, están en el puesto número 14 de la clasificación, lejos de la zona roja, pero también a demasiados puntos de Europa,lugar que pretenden alcanzar con incorporaciones cómo la de Willian José. El Leicester, en cambio, vive un momento bastante más dulce, con un fin de temporada pasado decepcionante (cayeron del tercer puesto hasta Europa League), esta temporada los ‘foxes’ querían asentarse en la zona Champions. Ahora mismo van terceros, y aunque Liverpool y West Ham le pisan los talones, su fútbol demuestra que pueden aspirar a más que Europa League.

Los primeros minutos fueron puramente de tanteo. El Leicester, sin Vardy de titular por una operación, confiaba en Iheanacho como ‘9’, generando más bien poco. Los Wolves, con su particular ‘3-4-3’, aguardaban cualquier mínimo error del equipo rival para montar la contra, con Traoré en banda y Semedo algo adelantado. Los primeros 45 minutos fueron accidentados, con faltas de los dos equipos intentado parar contra ataques e inmersiones en el área, sobre todo por parte del Leicester, que propuso algo más en la primera mitad que los Wolves. El equipo de Nuno se centraba en colgar balones al área, esperando que Willian José cazara alguno. Pero el brasileño estuvo lento, y la defensa rival pudo leerle los movimientos a la perfección. También Neves y Moutinho lo intentaban de lejos, sin mayor fortuna.

Silva remata un balón sin fortuna. / Fuente: BBC

La segunda parte inició con un cambio en los Wolves (entraba Hoever, salía Jonny), pero la línea del partido sería la misma. El juego no era fluido y los entrenadores buscaron cambios. Entraron Albrighton y Vardy en los foxes, buscando velocidad y chispa. En los Wolves, entraron Gibbs-White y Silva, con la intención de aprovechar contra ataques, pero el juego no lo permitió. Schmeichel paraba lo poco que se acercaba el equipo rival, pero los Wolves si tuvieron trabajo defensivo. El Leicester, ya con Vardy en el campo, se volcó arriba e intentó varias jugadas interesantes (una triple ocasión de Maddison), pero Rui Patrício y la defensa de los Wolves supieron muy bien como actuar, destacando Kilman y Dendoncker, dos jugadores jóvenes pero que supieron como frenar las embestidas azules. Ya en el 91, Vardy intentó un cabezazo que salió por poco.

Maddison intenta marcar ante la defensa de los Wolves. / Fuente: BBC

En definitiva, un 0-0 sin muchas ocasiones que no aporta nada a ninguno de los dos clubs, sobre todo a unos Wolves que necesitan los puntos para poder aspirar a algo más que la mediocridad.

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