Un equipo, un jugador | El muro esloveno

Continuamos con la sección en la que hablaremos del mejor jugador o el más determinante de cada equipo de LaLiga. Es el turno del Atlético de Madrid, el equipo que desde la llegada de Diego Pablo Simeone ha roto la tradicional dinastía formada por Real Madrid y Barcelona, y ha demostrado ser un gran competidor ante cualquier rival que tenga ante él. En los últimos años el equipo ha logrado grandes resultados y en competición liguera ha alternado la consecución de segundos y terceros puestos, y una de las claves para lograr esos resultados es el jugador del que vamos a hablar, el portero esloveno Jan Oblak.

Podríamos hablar de El Cholo Simeone como la pieza clave del club colchonero pero en esta sección hablaremos de jugadores y a pesar de haber podido escoger jugadores como Koke, el capitán del equipo, o Joao Félix, la promesa lusa de la que se espera tanto, vamos a hablar del guardameta que se llevó el Trofeo Zamora cuatro temporadas consecutivas (15/16 – 18-19).

Jan Oblak, el muro esloveno / Fuente: Twitter @Atleti

Jan Oblak nació el 7 de enero de 1993 en Škofja Loka, Eslovenia. De una familia de deportistas no se podía esperar algo distinto para Jan que hizo sus primeras paradas en el equipo del vecindario (Locan FC) y fue allí donde llamó la atención del equipo con el que firmaría su primer contrato profesional, el NK Olimpija Ljubljana. Con tan solo 16 años debutó con el primer equipo convirtiéndose en el jugador más joven en jugar en la liga eslovena pero su estancia en el equipo fue breve, ya que en el año 2010, un año después de su debut, el SL Benfica se hizo con sus servicios.

En los años posteriores el meta fue cedido a varios equipos portugueses para regresar en la temporada 13/14 al SL Benfica y ser el portero  del club lisboeta con el que consiguió ganar la Primeira Liga, la Copa de Portugal y la Copa de la Liga de Portugal, además de ser subcampeón de la UEFA Europa League. En la siguiente temporada llegó el momento de dar el salto a un club grande, el Atlético de Madrid, que venía de obtener el título liguero y el subcampeonato en la UEFA Champions League. El 16 de julio de 2014 se oficializó su traspaso al club de la rivera del Manzanares a cambió de 16 millones de euros y comenzó siendo suplente en el conjunto rojiblanco.

Sin embargo, todo cambió en la vuelta de octavos de final de Champions League del 17 de marzo de 2015. El Atlético buscaba remontar el uno a cero de la ida logrado por su rival, el Bayern Leverkusen y en el minuto 23 Moyá, portero titular por aquel entonces, se retiraba lesionado dando entrada al esloveno Jan Oblak. Esa misma noche el esloveno se tuvo que enfrentar a la que muchos consideran su debilidad, la lotería de las tandas de penaltis pero el meta detuvo el primer lanzamiento del equipo alemán y solo encajó dos de los cinco penaltis lanzados por el equipo rival, firmando así la clasificación para el Atlético. Desde ese partido Jan se convirtió en titular y a día de hoy es uno de los mejores porteros del mundo y de la historia.

Con el club de la capital madrileña ha logrado una Supercopa de España (2014), una UEFA Europa League (2018) y una Supercopa de Europa (2018); a nivel individual Oblak ha logrado en cuatro ocasiones, de manera consecutiva, alzarse con el Trofeo Zamora y actualmente se encuentra a un paso de igualar los cinco trofeos que poseen Antoni Ramallets y Victor Valdés, ambos son los futbolistas que han conseguido recibir en un mayor número de ocasiones esta distinción.

El momento en el que todo cambió / Fuente: Twitter @marca

Centrándonos en el apartado futbolístico los calificativos hacia el esloveno son infinitos, ha demostrado ser un guardameta muy completo en todas las facetas y en el campo hace honor al apodo “Jump Jump” que la prensa eslovena le puso en los comienzos de su carrera. Con una gran capacidad de salto Jan ha realizado atajadas impensables para el espectador y es capaz de salvar goles prácticamente imposibles para disfrute de sus aficionados y desesperación de sus rivales.

Su estatura (1,88m) le permite hacer estiradas impresionantes y esto, junto a la rápida reacción que tiene ante tiros cercanos, son sus principales puntos fuertes. A lo largo de su carrera el esloveno ha conseguido mantener su portería invicta en 187 ocasiones de 370 partidos que ha disputado y en la gran mayoría de ellos se ha erguido como el principal obstáculo de sus rivales y como el salvador de su equipo.

Con el paso de los años y con la salida de jugadores muy importantes en la disciplina colchonera, Oblak ha demostrado un liderazgo válido para portar la capitanía del club como ya hemos visto en numerosas ocasiones. El brazalete de capitán parece no pesarle y su ausencia en el campo es ostensible para un equipo que se queda huérfano cuando el esloveno no está entre los tres palos.

Oblak portando el brazalete de capitán / Fuente: Twitter @Atleti

Fuera del campo Oblak se muestra como una persona humilde y tranquila que simplemente hace su trabajo. Su tranquilidad fuera del campo se traslada al terreno de juego y la seguridad que transmite bajo palos es un seguro de vida para sus aficionados. No le gusta hablar de sí mismo y se limita a hablar sobre el rendimiento del equipo de manera general como ha comentado en alguna entrevista: “Creo que soy una persona bastante tranquila. Nunca me ha gustado mucho hablar de mí. Me conozco y sé cómo soy, creo que todos los demás me ven de la misma manera”.

El guardameta esloveno en un entrenamiento con el Atlético de Madrid / Fuente: Twitter @Atleti

Con 27 años y aparentemente con muchos años más de carrera en la élite mundial por delante, el esloveno, tal y como declaraba en su entrevista con “El club del Deportista”, sigue centrado en mejorar año tras año y, aunque esté insatisfecho hasta ahora con lo conseguido, no duda de que al final de su carrera se sienta satisfecho con lo conseguido. Su contrato finaliza en junio de 2023 y, aunque no se sabe a ciencia cierta el tiempo que seguirá vistiendo la elástica rojiblanca, se ha ganado con su rendimiento en el campo el derecho para que la decisión sobre su futuro sea respetada por los aficionados. Muchos equipos estarán atentos al rendimiento del Atlético de Madrid por si el esloveno decide emprender una nueva aventura y seguro que novias no le faltan para ello, pero eso es parte del futuro y hasta entonces el meta encara una nueva temporada cargada de objetivos y retos por cumplir.

Quién sabe si a final de esta temporada conseguirá sumar un nuevo título a su palmarés o un nuevo Trofeo Zamora pero lo que es seguro es que Jan Oblak se ha hecho un hueco en la historia del fútbol mundial a través de sus paradas y, el que para muchos actualmente es el mejor portero del mundo, continúa centrado haciendo lo que aprendió de su padre cuando era pequeño, atajar los balones debajo del arco.

Autor: Víctor Sampedro

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