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Atlético de Madrid Champions League Fútbol Internacional

Porto 1-3 Atlético de Madrid: Los milagros se visten de rojiblanco

Una segunda parte de locura, un salvador Oblak y la victoria del Liverpool en San Siro mete al Atlético de Madrid en octavos de final

Qué manera de sufrir, qué manera de ganar y qué manera de meterse en octavos de final. Casi de milagro, con una combinación de carambolas, 5 expulsiones y con más de 2.500 rojiblancos que viajaron a Oporto a llevar a su equipo en volandas hacia la siguiente ronda de la UEFA Champions League.

El partido comenzó como lo que era para ambos equipos; una auténtica final. Simeone, con un once de circunstancias, mandaba un mensaje claro en los primeros instantes de querer correr y buscar a los portugueses a la contra.

Pero el choque iba a dar un giro inesperado a los pocos minutos. Luis Suárez, pieza clave en el esquema de Simeone, salía lesionado entre lágrimas para dar entrada a Cunha. El uruguayo sabe que este es un duelo de los que nadie se quiere perder, pero algo notó el 9 del Atlético para no poder seguir sobre el verde.

El primer aviso, a los 21 minutos. Yannick Carrasco se disfrazó de bailarín para fascinar y silenciar a todo Do Dragão. El belga puso la magia necesaria y logró desdibujar a Joao Mario y Mbemba, poner el pase atrás y dejar en bandeja el gol primero a Lemar, después a Griezmann y por último a un Marcos Llorente que se encontró con el meta del Porto para evitar el 0-1.

Y cuando se cantaba el gol en San Siro del Milán, llegó el paradón de Oblak. El Porto, viendo el resutado que se daba en Italia necesitaba buscar la victoria y no tardó en ir a por el gol. Pero cuando prácticamente celebraban los portugueses el primero del partido, una mano milagrosa del esloveno evitaba el tanto de los dragones.

Fueron pasando los minutos y el Porto ganó protagonismo con el balón y las ocasiones. Luis Díaz, Taremi y compañía levantaron a la afición y embotellaron a un Atlético que solo rezaba por llegar con vida al descanso.

Llegado el intermedio del partido la mejor noticia para Simeone era el resultado. De forma casi inexplicable, el Porto había bombardeado durante 15 minutos al área rojiblanca. Oblak, la falta de acierto y por qué no decirlo, la suerte, fueron protagonistas para evitar que los de Sérgio Conçeicão llegaran a la segunda parte con un 0 en el casillero.

Si la primera mitad terminó como un bombardeo, la segunda comenzaba con el primer aviso blanquiazul. Un error de bulto de Carrasco al intentar proteger un balón en zona peligrosa llevó a que Taremi se quedase completamente sólo. El «killer» iraní perdonaba de nuevo inexplicablemente y mandaba el balón por encima del travesaño.

Y cuando mejor estaba el Porto, se obró el milagro. Cuando el juego fluido no funciona, el balón parado puede tener la llave del éxito. Y ahí estuvo Griezmann para aprovecharlo, un córner que tocaba ligeramente Taremi para despejar hacia el segundo palo y que aprovechaba el delantero francés para rematar a placer y meter momentáneamente al Atlético en octavos.

Fue llegar el gol del Atleti, y el segundo milagro apareció en forma de gol de Origi. Había esperanza y mucha, y en ese acto de fe estuvo a punto de llegar el segundo en una jugada cuanto menos rocambolesca entre Cunha, Griezmann y Koke como protagonistas.

Cuando el partido parecía cada vez más cerca de caer del lado rojiblanco, una cruzada de cables de Carrasco dejaba a los de Simeone con uno menos con casi media hora por delante. Un saque de banda sin peligro ni polémica, donde Otávio le arrebata el balón de las manos al belga y Carrasco se revolvía en las «narices» del árbitro y le dejaba en bandeja una expulsión que añadía más picante al partido.

Pero si Carrasco tuvo una auténtica cruzada de cables, Wendell no se quedó corto en la siguiente jugada. Se sacó de banda y a la contra Wendell paraba la acción con una falta y un «codazo» a Cunha que le costaba la expulsión. El partido subió en decibelios y otras 3 rojas cayeron en una tangana donde los banquillos protagonizaron una especie de batalla campal que ensució lo que hasta ahora era un bellísimo partido de fútbol.

El partido empezó a controlarlo el Atlético de Madrid a raíz del parón por las agresiones consecutivas. Con 20 jugadores sobre el campo, con el resultado a favor y el ritmo del partido completamente frenado en esas acciones, los de Simeone parecían sentirse como pez en el agua.

Cuando el Porto no conseguía encontrar ni un sólo hueco en la zaga rojiblanca, apareció Correa, el agitador de partidos para matarlo en una contra de libro y decirle a Europa que el Atlético de Madrid va a estar en los octavos de final de la Champions League.

El partido fue muriendo poco a poco y el entramado del «Cholo» no permitía apenas ocasiones que pusiesen en peligro su pase a octavos. Conscientes del plan que tenían que trazar, el conjunto de la capital por fin se supo mantener en calma y dormir un choque que llegaba a su fin con otro gol de De Paul para finiquitar la goleada. El Porto, con un penalti en el 95′ maquilló el marcador y hizo el definitivo 1-3. La segunda parte de locura en Do Dragão sirvió desde luego para poner en portada la mejor de las noticias; el Atlético de Madrid estará en el bombo de octavos.

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