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Pacheta y no reblar, la combinación perfecta para lograr la epopeya en Huesca

La llegada de José Rojo Martín, más conocido como Pacheta, al banquillo del Huesca ha sido como un soplo de aire fresco para el equipo altoaragonés. Cuatro jornadas ha dirigido Pacheta a los oscenses con un balance de una victoria, un empate y dos derrotas. El equipo ocupa la última posición de LaLiga Santander tras lograr una victoria en 18 partidos con Míchel en el banquillo  y se encuentra a cuatro puntos de la zona de salvación, posición que ocupa el Eibar con 20 puntos. Pero más allá de los resultados, las sensaciones son positivas en los partidos en los que Pacheta se ha sentado en el banquillo para dirigir al Huesca con un juego valiente y atrevido dando un lavado de cara a un equipo que estaba sumergido en el ostracismo.

Míchel fue el antecesor de Pacheta y el equipo comenzó con buen pie en su segundo año en Primera División, pero la gran cantidad de empates y una única victoria en 18 partidos precipitaron el cese del héroe del ascenso. Y ahí entró en escena el hombre que elevó al cielo al Elche desde el fondo del infierno, consiguiendo en apenas dos años y medio subir de Segunda B a Primera División, en un abrir y cerrar de ojos logró un hito histórico con mucho trabajo en la sombra. 

Pacheta acompañado de su cuerpo técnico. Fuente: @SDHuesca (Twitter)

El nuevo entrenador del Huesca encara su segunda experiencia entrenando en Primera, pero reconoce que ahora se lo ha ganado de verdad. La primera le cayó de rebote en la temporada 08-09, cuando era director deportivo del Numancia y Kresic fue sustituido. La directiva apostó por él para reconducir la situación del equipo soriano pero finalmente no logró el objetivo. Ahí fue donde se dio cuenta que era más feliz dando indicaciones a los jugadores a pie de campo que trabajando en los despachos y viendo los partidos desde el palco. No tuvo un camino fácil y tuvo que bajar al barro para poder ser el entrenador que es hoy en día en LaLiga Santander. Experiencias en Oviedo, Cartagena, Polonia, Alicante y Tailandia curtieron al de “Pinares” en su manera de ver el fútbol. Quizá sin esos años en el extranjero, Pacheta no sería el entrenador que es hoy en día. 

Ha llegado al Huesca con un discurso motivador para hacer ver a sus jugadores que pueden conseguir la permanencia porque como dijo el día de su presentación “nadie desciende en Enero y si creen que estamos descendidos, que se preparen”. Esa frase caló en los jugadores y en una afición necesitada de optimismo. El principal cambio que introdujo el serranomatiego en la alineación fue la modificación en el sistema de juego. Defensa de tres centrales, dos carrileros que ayudaban en ataque a los dos extremos, dos centrocampistas y arriba un punta. 

El burgalés dando indicaciones a sus jugadores desde la banda. Fuente: @SDHuesca (Twitter)

El sistema de tres centrales le funcionó en el tramo final de temporada en Elche para conseguir el ascenso y es el que ha impregnado en el equipo altoaragonés para ganar solidez defensiva y aprovechar la profundidad de los carrileros para buscar el gol de Rafa Mir. Un equipo en el que cada jugador se desfonda para dar el máximo y ayudar al compañero porque el esfuerzo no se negocia en los equipos de Pacheta. En el último partido ofreció una buena imagen frente al Real Madrid en El Alcoraz pese a la derrota. Los tres puntos volaron del feudo oscense a pesar de adelantarse en el marcador y no materializar un par de jugadas que los palos repelieron. La victoria en Valladolid permitió al equipo subir la moral y creer en el trabajo del burgalés y sus ayudantes.

El Huesca todavía puede conseguir la permanencia pero no será un camino de rosas. Los oscenses tendrán que sufrir mucho para conseguir el objetivo pero siempre sin reblar, con la cabeza alta y el sentimiento de orgullo por trabajo bien hecho porque Pacheta y no reblar podrían ser sinónimos y no hay una combinación mejor para salvar a un equipo del descenso.

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