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Mágico González, el mago salvadoreño que no quiso triunfar

Siempre hemos oído que la magia existe, y una de las pruebas que tenemos de ello es que allá por el año 1958, concretamente el 13 de marzo, nació en San Salvador (El Salvador) un mago llamado Jorge Alberto González Barillas, cuya magia residía en sus pies. No obstante, hay magos que saben aprovechar la oportunidad y, de otro lado, se encuentran los que, como Jorge, al que llamaban Mágico, no supieron o simplemente no quisieron aprovecharla.

En este caso, Mágico no quiso. Él siempre dijo que no veía el fútbol como un trabajo, si no como una simple afición. Aun no queriendo aprovecharla, uno de los mejores jugadores de la historia del deporte rey, el mismísimo Diego Maradona se deshizo en elogios hacia el en una rueda de prensa en la que dijo: “Lo que no saben es que hubo otro jugador tan o más grande que Pelé y que yo. Es Jorge González, el MÁGICO, y juega en el Cádiz. Es un fenómeno”.

El ‘Mágico’ González. / Fuente: AS

Su etapa de mayor esplendor la vivió en Cádiz, ciudad que cautivó al bohemio futbolista y que aún le recuerda con especial cariño. De hecho, le conocen desde los más longevos del lugar hasta los más jóvenes. Siempre dejó ver que Cádiz era su lugar, no solo con actuaciones buenas sobre el campo, si no que también con fiestas y desfases que demostraban que le importaba bien poco su imagen.

 Para redactar este artículo nos hemos puesto con un aficionado del Cádiz que le vio jugar, Antonio Núñez, que dice que “a ese hombre le daba igual todo, era capaz de pasarse toda la noche anterior de juerga y si al día siguiente quería meterle cuatro a cualquier equipo, se los metía. Era un bohemio, un loco”. Tan poco le importaba su imagen que, teniéndolo todo resuelto con el París Saint-Germain, decidió no presentarse a la firma del contrato. Y no solo eso, si no que se justificó diciendo que “era una responsabilidad demasiado grande para él”.

 No solo jugó bien en Cádiz, ya que también condujo a su selección nacional, El Salvador por segunda vez en su historia a un mundial, al de España 1982, con el mítico Naranjito como mascota. También jugó en Valladolid en calidad de cedido durante cinco meses en los que disputó nueve partidos en liga y uno en la copa de la liga, anotando tan solo dos goles.

Su anécdota más sonada es que, en una gira de pretemporada con el FC Barcelona, que le fichó desde el Cádiz, saltó la alarma de incendios del hotel donde se alojaba el equipo, pero El Mago no salió de su habitación, porque decidió quedarse con una acompañante en su habitación, lo que causó su expulsión del club culé.

 No cabe ninguna duda de que si Mágico hubiese querido habría sido el mejor, pese a ser recordado como uno de los mejores de la historia de Centroamérica y como el mejor de la historia de su país.

González antes de un partido. / Fuente: Aficiones Unidas

Autor: Antonio García

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