Athletic Club Liga Santander

La fórmula de Marcelino

Marcelino ha dado con la tecla. Desde que el asturiano llegó al banquillo del Athletic el equipo ha cambiado drásticamente de rostro. Ya no existe esa sensación de ahogo, de sentir que por mucho que se haga no va a dar para ganar. Marcelino tiene un plan y todos creen en ese plan; y de momento, el plan funciona. Este equipo ha pasado de ocupar los puestos bajos de la tabla a tan sólo perder 2 de sus 12 encuentros disputados con su nuevo técnico, ambas derrotas ante el Barça. Además, el ex entrenador del Valencia, nada más hacerse cargo del equipo hizo campeón de la Supercopa de España al Athletic Club; y tiene a los vascos disputando las semifinales de la Copa del Rey. Marcelino: llegar y besar el santo.

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EL LIBRILLO DE MARCELINO

Marcelino ha implantado en Lezama su clásico y habitual 4-4-2 y ha encajado como anillo al dedo. Con este sistema el asturiano logra darle equilibrio al equipo, plantar unas bases, y partir de ahí todo es un desorden muy ordenado. Las intenciones del equipo son claras: presión fuerte y ordenada, con el equipo muy juntito, para recuperar la posesión; una vez tienen la posesión, movimientos constantes para ser verticales y hacer daño con el balón. Constantes movimientos: esa es la máxima de este equipo. Todo pase viene precedido de un movimiento sin balón, de un apoyo al espacio libre, y para liberar esos espacios la clave es el movimiento. Los jugadores lo asimilan y lo ejecutan a la perfección, pura sincronía sobre el césped.

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Para esta máquina sincronizada, Marcelino ha encontrado la mejor forma asociar a sus jugadores. Todos se complementan. Con el asturiano vemos como Raúl García, partiendo desde la punta, realiza ese trabajo de apoyo al centro del campo y de descarga del juego, ayudando en la construcción del equipo. Así, mientras, Williams está al acecho de atacar los espacios en profundidad siempre con el cuchillo entre los dientes. A esto se suma Muniaín trabajando los pasillos interiores, donde más daño hace, y dejando el carril libre para las estampidas de Yuri. De la misma manera, en la otra banda Marcelino ha recuperado la versión ofensiva que ya sacó Bielsa a De Marcos. El de Laguardia destaca por su gran lectura del juego y sabe siempre que zona ocupar o desocupar con el fin de habilitar a sus compañeros: bien abriendo el campo o bien ocupando la zona del punta que Raúl García desocupa y despoblando así la banda para las internadas de Capa. Los jugadores han interiorizado la pócima de Marcelino y todos saben que cada esfuerzo que hacen es por y para el equipo, se asocian excelentemente entre ellos y apoyan y complementan el juego del compañero.

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De momento la fórmula de Marcelino cuaja en Lezama. Sin duda, Marcelino está dando motivos más que de sobra para creer en este renovado Athletic.

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