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El Zaragoza se atasca contra 10

Los maños han tenido seis partidos en superioridad numérica y solo ha conseguido la victoria en uno de ellos.

El Real Zaragoza tiene un problema. No sabe ganar contra 10 jugadores. Durante la temporada el conjunto maño ha jugado hasta en seis ocasiones en superioridad numérica, Levante, Eibar x2, Málaga, Alavés y Racing de Santander. Tan solo frente a los cántabros los aragoneses fueron capaces de conseguir los tres puntos. Y ojo, que no fue contra diez jugadores, sino contra nueve, que aún era más fácil.

Después del encuentro frente al Racing parecía que el Zaragoza ya había pasado su calvario de jugar en superioridad numérica. Pero, el viernes en Ipurúa se volvió otra vez a las andadas, ya que el equipo de Fran Escriba vencía por 0-1 cuando los locales se quedaron con diez. Desde ese momento, los maños entraron en dudas y no fueron capaces de mantener la ventaja y acabo empatando el líder de la competición e incluso, estuvo a punto de llevarse el partido, con el penalti que señalo a Sergio Bermejo, aunque el VAR vio que no era falta y quito la pena máxima señalada.

Claridad para controlar los encuentros, un problema del Zaragoza

Fran Escriba en la rueda de prensa posterior al partido frente al conjunto vasco, declaró que “tenía que haberse notado que éramos uno más”. Además, alego que el encuentro se volvió loco en un ida y vuelta, que no les favorecía. Uno de los grandes problemas del Zaragoza, a parte de la falta de gol, es el poca claridad que tiene para controlar los partidos. La mejor versión de los blanquillos viene cuando juegan juntos atrás y pueden contragolpear con la velocidad los de arriba. Pero le falta clarividencia en el juego, cuando son los rivales los que se aculan y le dan el peso del partido a los de Escriba, ahí le cuesta mucho imponerse.

Al combinado aragonés se le atragantan los rivales que no le dejan espacios, ya que le falta calidad a la hora de filtrar pases entre líneas o ese último pase definitivo que deje a un delantero delante de la portería. Además, salvo Bebe, no tiene jugadores que desborden por fuera, o que tengan uno contra uno. Bermejo, Vada o Eugeni, son futbolistas con muy buen pie, pero siempre tienen que recibir el balón al pie.

Son hombres que no buscan el espacio, no tienen verticalidad en su juego. Pasa lo mismo cuando en el centro del campo juega Manu Molina, que siempre busca el pase horizontal, nunca la verticalidad o la aceleración de las jugadas. Esto provoca que cuando juega en superioridad y los contrarios se protegen atrás, le cuesta un mundo encontrar soluciones. El desaprovecho de esta ventaja, ha privado muy probablemente al Zaragoza de poder disputar el Play-Off de ascenso a Primera División.

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